Fuente:
http://www.eltiempo.com
"Perforará 7,7 kilómetros e instalará tuberías para conducir aguas
negras".
Desde el pasado 9 de agosto una máquina avanza silenciosa por debajo del
lecho del río Medellín y, al tiempo que perfora la tierra, crea un túnel de
más de dos metros de diámetro por el que se introducen tuberías para conducir
aguas negras.
Se llama Diana y volverá a ver la luz del sol en tres semanas, cuando termine
el primer tramo de la megaobra de 7,7 kilómetros denominada Interceptor Norte
del río Medellín.
Por ese interceptor pasarán las aguas negras de la ciudad para no seguir
contaminando el principal río de Antioquia.
Diana no solo irá por debajo del río. En algún momento de las obras cruzará
por debajo del metro y de las redes de gas y de acueducto de la zona norte de
la ciudad.
El interceptor que ´construye´ Diana cuesta 66 millones de dólares, y los
trabajos están a cargo del consorcio colombomexicano Cice. Proyectos Aguas
Residuales de Empresas Públicas de Medellín (EPM) coordina el programa de
descontaminación.
Esta obra es complementaria a una megaplanta de tratamiento de agua en Bello
-que cuesta 347 millones de dólares más (para un total de 413 millones de
dólares)- a donde irán a parar las aguas negras, que después de ser tratadas
serán vertidas al río.
Las dos estarán listas y funcionando en el 2015.
José Joaquín Martínez, director técnico del proyecto por el consorcio Cice,
dice que "son muy pocos los proyectos con similar geología en el mundo,
lo que lo convierte en un reto de ingeniería diario".
El interceptor cuenta con más de 200 trabajadores y, por su nivel de
especialización, incluye personal que ha llegado de Hungría, Reino Unido,
Alemania, Francia, España y México, entre otros.
"Este tipo de proyectos con fuerte componente tecnológico requiere de
personal con mucha experiencia en terrenos y sistemas similares", agrega
Martínez, quien resalta que, además, muchos colombianos que se forjaron en el
exterior en este tipo de obras comienzan a regresar al país a compartir sus
conocimientos.
Esta obra, más que un megaproyecto de ingeniería, representa un paso más en
el saneamiento del río Medellín.
Con la puesta en funcionamiento del interceptor, y el desarrollo paralelo de
la planta de tratamiento, Medellín podrá decir, a partir del 2015, que tiene
saneado el río que la atraviesa.
"En esto le llevamos a Bogotá mínimo 15 años", dice Fernando
Molina, profesor de la facultad de Ingeniería de la Universidad de Antioquia,
que celebra el reto de salvar al río Medellín, programa que se inició en
1983.
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